21 de octubre de 2016

Un descanso en Venecia

Hoy cedo mi espacio, cierro los ojos e imagino que estoy ahí (¡y qué bien me vendría!)

Esta foto es de Flavia Tomaello, a quien conozco hace años, cuando las redes todavía no eran parte de mi vida. Pero sí el mail, que nos ayudó a tejer otro tipo de redes.

Me acuerdo que la llenaba de mails, en la época en que las redacciones de La Nación y Living eran mi segunda casa. Hoy, la cosa no cambió demasiado. Pero, por lo menos ahora ella me conoce un poco más (¡o mucho!) y me sigue mandando lindísimos objetos para mis producciones y poniéndome en contacto con expertos cuando mis notas necesitan una voz autorizada. 

Y esta vez, me ofreció algo más y me encantó: contar su viaje a Venecia en primera persona y compartir la grandeza de un hotel con miles de años de historia.

¿Qué les parece? Deco barroca, en este espacio virtual que habitualmente se inspira en la naturaleza y un estilo más shabby chic. A mí, esta terraza me enamoró. ¡Y me encantaría estar ahí! 

¿A ustedes también? Por lo pronto, dejemos que Flavia nos cuente su experiencia: 

Llegar por primera vez al fin del tren, donde uno cree que el mundo como se ha visto se termina y enfrentar la escalinata hacia el Gran Canal es entrar en un espacio tiempo propio. Las eras se mezclan. Los siglos conviven.

El Hotel Danieli es un emblema de cualquier recorrido por la ciudad. Cuenta la leyenda que cuando el año 1300 llegaba a su fin, el duque Enrico Dandolo tuvo un capricho: que se le construyera el palacio más noble entre todos los palacios venecianos. La construcción llevó su nombre y quedó ubicado a pocos metros de la Piazza San Marco, de cara al gran canal.

Su estilo decorativo es un auténtico veneciano: una mixtura que en cualquier lugar del mundo puede parecer una locura, pero aquí toma dimensiones de un lujo excelso. Su decoración barroca incluye techos repujados, frescos pintados a mano puestos en valor en esta última década. El dorado ocre y el bordó venecianos se conjugan con mobiliarios ricos en tamaño, aunque sorprenden piezas repentinamente modernas que para el ojo común no se perciben. El hotel logra una genuina armonía barroca, una propuesta impensable, pero que reluce en cada espacio.

Antigüedades y cristales de Murano, mármol en damero, tapices en un tenue dorado casi para volverse neutro, alfombras rojas...  esta combinatoria particular salió de la batuta del arquitecto francés Pierre-Yves Rochon.

Cada una de sus habitaciones es un palacio en sí mismo. No son réplicas, cada una es una experiencia de diseño diferente, aunque logrando una mágica química integradora de todas las piezas elegidas. Es un palacio y se ve como tal: la identidad es la elección mejor conseguida por Rochon. El todo mantiene una línea coherente, pero cada parte cuenta con personalidad.

Las ventanas son un sello en cada cuarto. Los hay con más de una decena de ellas (incluso en el baño), con vistas que invitan a no cerrar cortinados. 

Una de sus estrellas máximas es la increíble terraza hacia la laguna. Mobiliario de hierro, cerramientos de última generación, vistas abiertas casi en 360 grados. Es allí donde el aire moderno se entrecruza de un modo algo más cercano con las piezas históricas. Aún así, la identidad del diseño sigue asomando sutil. El estilo veneciano más actual redefine el clásico añadiendo un toque vanguardista de glamour, arribando al estilo imperial.

Las suites Signature cuentan con balcones privados con vistas a la Laguna de Venecia, sus islas, el incomparable Gran Canal y la bella Punta della Dogana.

Los extravagantes techos altos y los originales pisos de parquet o de terrazzo veneciano transmiten una elegancia innegable. Las telas de damasco de colores claros que cubren las paredes y los sillones y que visten las amplias ventanas agregan una textura brillante a la habitación sin recargar la decoración. Las flores frescas presentadas en floreros de cristal de Murano perfuman las habitaciones con delicados aromas desde las mesitas de noche, o desde los aparadores dorados con elaborados tallados. Los preciados espejos de Murano antiguos colgados en la sala de estar reflejan la luz de los sensacionales candelabros e inundan las habitaciones. Invaluables pinturas con escenas históricas de Venecia decoran las paredes y rinden homenaje a los maestros del barroco italiano.

El secreto mejor guardado: la extraordinaria suite Doge´s Royal. Con varios balcones que ofrecen vistas panorámicas de 180 grados a la laguna, posee pisos de terrazzo veneciano, cubiertos con alfombras, mobiliarios y obras de arte dignas de un museo.

Yo sentí que estaba ahí, recorriéndolo. ¿Ustedes?

Si quieren conocer un poquito más de este hotel increíble, pasen por Facebook que hay lindas fotos. 

¡Gracias Flavi y feliz viernes de sol para todos!

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