25 de noviembre de 2016

Explosión de color

¿Por qué corremos? Sabemos que el 31 de diciembre no marca el fin del mundo. Pero, por las dudas, todos tenemos la necesidad de empezar el nuevo año sin pendientes.

Está bueno hacer balances, mirar para atrás y aprender de todo lo que vivimos. Pero creo que es mucho mejor vivir cada día con un poquito más de calma, disfrutando de cada momento.  

Lo de la calma, quizás, se los debo. Estas últimas semanas fueron tremendas: corridas de acá para allá, cierres a deshoras y muchos encuentros que amé organizar y participar.

Pero como el tiempo voló y, en general, hay que poner la atención en las cosas más urgentes, abandoné un poquito (o mucho) el blog este último mes.

Pero acá estoy de vuelta, pasaron tantas cosas lindas, que me tomé el tiempo para disfrutarlas. Con calma, la verdad que no, porque me cuesta mucho poner el pie en el freno, cuando me invaden las listas en cuadernos por cumplir y ¡tachar! Pero sí, por suerte, las viví con mucha felicidad y, sobre todo, rodeada de gente divina.  

Y entre esas cosas lindas que pasaron, quedó pendiente contarles sobre el divino #workshopverde de Con Sabor a Hogar + Oh Sole mío sobre centros de mesa para celebraciones, ¡y para la vida en general!

Fue el último del año y, eso, me dio un poquito de tristeza (si esa es la palabra). Pero, a la vez, mucha felicidad por todo lo que logramos con estos encuentros: nos reunimos, aprendimos, compartimos, charlamos, emprendimos y nos conectamos con lindísimas mujeres que comparten nuestro amor por el diseño, los espacios verdes y las manos creativas.   

Como le dije a María (mi gran compañera en esta aventura), en este tiempo, logró transmitirme con mucha calidez su pasión por la jardinería, por sentir la tierra en las manos, por crear con paciencia, dedicación y amor.

Aprendí, además, a cuidar. A preocuparme por mis plantitas, a buscarles su lugar, a regarlas con cuidado y pensando en sus necesidades. Porque, a veces, hay amores que matan, y eso me pasó a mí con una divina aloe vera que venía acompañándome desde hace años. Sí, aunque no lo puedan creer, la ahogué.

Y ese fue el cuento que se repitió en cada charla, con el que nos reímos (no por la plantita, sino por mi incapacidad para cuidarla), y nadie podía creer cómo murió, si el aloe vera “se cuida sola”. Se ve qué no…  

Pero hay que saber, entender qué cuidados necesita y hacerlo con mucho amor. De eso, también nos habló María.

Y en este último encuentro del año, nos enseñó a armar unos divinos centros de mesa, que no hace falta que les cuente mucho más, porque es mejor que los vean. Tan lindos todos, con estilos diferentes, llenos de colores y cintas que adornan.

Pasen por Facebook para comprobar lo que digo.

Y en estos días de tantas corridas, busquemos detenernos en estas pequeñas (grandes) actividades que nos llena el alma y, sobre todo, alegran nuestros días y espacios.

La cita, como siempre, fue en Vendange Espacio de Eventos. Y después de un riquísimo desayuno, que preparó Nico, nos pusimos a crear.

Y como siempre, nos acompañaron divinas emprendedoras, que le ponen mucho amor y dedicación a sus emprendimientos, para que, en este caso, nuestras invitadas se lleven lindísimos recuerdos del encuentro.

El trío de Euge y Javi (y sumamos a un emprendedor), de Volando Bajito, + Lulu, de LuluHeart Paper, regalaron divinos calendarios 2017. Y Maru, con esa calidez que la caracteriza, regaló velitas y jabones, con aromas exquisitos.

Además, todas se llevaron las divinas tarjetas del workshop de Printagram, que no pueden ser más lindas. ¡Amo cómo quedo la colección!

Mil gracias a ellos por acompañarnos (y a todas las emprendedoras que lo hicieron), a María por ponerle tanta pasión y amor a este proyecto que construimos juntas, a su socio Sebas que nos bancó en todas, y a todas las que pasaron por los talleres que, sin ellas, no hubieran sido posibles (una frase hecha, pero tan real).

Más que feliz con estos encuentros verdes que sólo recién empiezan. Porque el año que viene, habrá mucho más novedades, que ya les contaremos. 

Mientras tanto, no dejen de crear. De hacerse un tiempo para disfrutar, de hacer algo que realmente les guste, de ser creativos, de estar en contacto con el verde, con las flores que tanto alegran la vida.

Cuando hay flores en casa me siento más feliz. ¿Ustedes? Y si le sumo música, la receta es infalible.  

¡Feliz viernes para todos!

Hoy, con este día divino, dos personas que se quieren mucho, van a decir: “¡sí, quiero!”.

¡Qué viva el amor y qué vivan las flores!
A cuidarlos… a los dos.  


2 comentarios:

  1. Creo lo mismo Sole. Las plantas y las flores son potenciadoras de felicidad para mi también . No me imagino una casa sin esa vida botánica alrededor... aunque sea en minimas dosis.

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  2. Divino resumen Sole!! una felicidad enorme por estos encuentros compartidos, charlas, risas, corridas e intercambio tan potenciador!! a mí también me pone un poco triste que se terminen... pero tenemos mucho para proyectar! sos una gran persona, y fue un placer lograr estos objetivos juntas. beso gigante!!!

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© Oh Sole mío Maira Gall.