7 de junio de 2017

Un mundo de colores

Conocí la obra de Sofia Auzmendia, hace unos años, en Estilo Pilar. Me acuerdo que uno de sus cuadros me llamó particularmente la atención y frené para sacarle una foto (que nunca más encontré). Al tiempo, ella me escribió, sin conocer esta historia. Y empezamos a charlar vía Instagram. Después, llegó la idea de que participe en una producción que compartí con algunas amigas bloggeras. Pero el destino (o mejor dicho, ¡el correo!) así no lo quiso. Su cuadro llegó desde Mar del Plata días después de esa producción del Día de la Madre
Hoy, su cuadro es parte de mi escritorio y es pura inspiración: acá pueden ver un zoom de esa obra y en Instagram, la foto completa.
La charla siguió virtualmente y, así, la conocí un poquito más.
Les cuento sobre ella.

Empezó a pintar cuando terminó el colegio, no hace tanto. Siempre, le gustaron las manualidades, los colores y la decoración. Empezó probando distintas técnicas y formatos, hasta definir su propio estilo. Un estilo muy marcado, con fuerza y color.

“Hoy, la pintura es mi pasión –dice-. Creé un estilo propio, con sello único en mi ciudad, participando de su movimiento cultural, exponiendo mis obras en diferentes muestras y espacios”.

En poco tiempo, se dio cuenta que el arte le generaba un momento de conexión muy fuerte con ella misma: “Cuando no tengo un pincel en la mano, estoy creando en mi cabeza”.

Y eso es lo que yo llamo pasión. Amor por lo que uno hace. A mí me pasa. ¡Y es tan lindo!

Y Sofía, pudo crear su propio mundo de colores. Donde pone sus trazos, energía, corazón y alma.

Para ella, pintar es comunicar, expresar lo que siente, compartir su visión de lo que la rodea: “Mis obras pueden conmover, alegrar o motivar. Si algo se activa en tu cuerpo al verlas, cumplí mi propósito”.

Un nuevo bastidor está en blanco. Ella piensa miles de maneras de llenarlo, de elegir el motivo, de buscar la paleta perfecta, encontrando un equilibro entre un color y el otro. En su cabeza empieza a girar la idea. Pero ella deja que fluya. El resultado es siempre intenso, pero cálido y femenino a la vez.

Hoy, un rincón de mi escritorio tiene esa linda mezcla.

Ahí trabajo. Ahí, encuentro inspiración, para esta profesión que tanto amo.

¡Feliz día del periodista a mis colegas!

Y ojalá cada uno pueda disfrutar todos los días de su vocación. 

¡Mil gracias Sofi por este regalo tan especial!

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