7 de julio de 2017

Formando recuerdos

Popi me escribió, nos juntamos y tomamos un café, en un lindo lugar.

Llegué a casa, abrí la caja y descubrí mucho más que galletitas decoradas, porque además de una linda frase de Vincent Van Gogh, encontré un regalo especial para Juanita.

Y pensé que –con la ayuda de Popi- podía sorprenderla. Porque me encanta recibirla con una mesa especial, como hacía mamá cuando volvía del cole.

Son esos recuerdos que se vuelven imborrables. El vaso verde con Nesquik, los anillitos de colores (los rosas, mis preferidos) y los scons recién horneados, que hasta hoy me hace.

Y me di cuenta de lo importante que es generar esos recuerdos.

“Mi abuela Lelia nos cuidaba todas las tardes a la salida del colegio y era la cocinera oficial de la casa. Yo era una especie de mini ayudante de cocina. Miraba, preguntaba, y ella me dejaba ser parte del proceso. Era una época donde veíamos recetas por la tele, las anotábamos y después las practicábamos”.

“Cocinar para mí es un acto de amor increíble. Es un encuentro con uno mismo, pero pensando en el otro. Me recuerda a esas tardes de tortas con mi abuela, mate de por medio, charlas y escoba del quince en la cocina de nuestra casa”.

Y ese recuerdo que, hoy, comparte Victoria muestra la historia detrás de su emprendimiento. Ella es Popi y creó Popi Cookies.

“La maternidad me llevó a volver a lo casero, a conectarme con la cocina. Las galletitas que hago fusionan bien lo artesanal y rico con lo divertido y creativo”.

Y es increíble lo que logra. Temáticas súper variadas, lindas y ricas. “Soy bastante ecléctica. Ser psicóloga es un plus para mí. Soy curiosa, me gusta aprender, observar y me gusta meterme en cada mundo”.

El arte, el diseño, la naturaleza, los viajes, los estilos de vida, las culturas, las frases inspiradoras y ¡también la deco! Porque las cookies que hizo especialmente para Oh Sole mío no pueden ser más lindas.

Hoy, su hermana Eugenia la ayuda con su emprendimiento que, como lo hizo su abuela, también la llevó a amar la cocina.

Y es algo que se transmite, que pasa de generación en generación, que permite compartir y formar recuerdos.

Por eso, sus hijitas Olivia (6) y Frida (3) también son parte de este mundo. La más grande quiere ser cocinera, aporta ideas y cocina galletitas para sus amigas. Y la más chiquita, la acompaña siempre de cerca.

Momentos que seguro jamás se van a borrar.

Popi se mete en una nueva historia –esta vez, francesa-, pone Edith Piaf, cocina, decora y se involucra. “Cada trabajo es único, diferente y transmite vivencias distintas”.

“Great things are done by a series of small things brought together”. La frase que encontré al abrir mi caja.

Y en cada caja hay una historia especial. Sólo hay que descubrirla.

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En Instagram pueden ver más de sus galletitas!

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© Oh Sole mío Maira Gall.